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Segunda bienaventuranza

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SEGUNDA BIENAVENTURANZA

 

"Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibiran consolacion." v.4

 

Aunque el llorar nunca parece ser agradable, vamos a ver tres razones licitas y buenas por las que podemos llorar.

A causa del dolor por el pecado de uno mismo

Esta es la tristeza que condujo a Pedro a llorar amargamente, luego de haber negado tres veces al Señor. Esta es una bendita y santa tristeza, porque produjo un verdadero arrepentimiento en Pedro. Lucas 22:61-62

Es tambien la tristeza de David cuando reconocio su pecado, y esta le llevo a confesarlo con un profundo arrepentimiento. Lo vemos expresado en los Salmos 32 y 51

No es, en cambio un mero remordimiento, ni una tristeza como la de Judas, o la del joven rico que "...se fue triste, porque tenia muchas posesiones."Marcos 10:21-22

Es esa convicción de pecado que trae el Espiritu Santo al corazon, sea del inconverso para salvación, o de aquel creyente que le ha fallado a su Señor.

Produce un genuino deseo de alejarse del pecado, y transitar el camino de la santidad.

1Corintios 7:10-11; Santiago 4:8-10

A causa del dolor y pecado de otros

Es lo que Pablo expreso en Romanos 12:15 al decir: "gozaos con los que se gozan, llorad con los que lloran."

Hay una gran bendición en el hacer nuestro el dolor y el sufrimiento de otros. Es una prueba practica del amor; asi como nuestro Salvador lo hizo por nosotros sufriendo nuestros dolores en la cruz.

De la misma manera la Palabra nos invita a hacer lo mismo diciendo: "sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid asi la Ley de Crsito." Galatas 6:2

Jesús lloro cuando estuvo frente a la tumba de Lazaro. Aun sabiendo que luego le iba a resucitar. S. Juan 11:33-36

Tambien se conmovia al ver las multitudes perdidas. Marcos 6:36

Pablo se estremece por los de su nación, Israel. Romanos 9:1-3

Vemos tambien en el antiguo testamento a hombres como Daniel y Nehemias. Santos hombres de Dios que hicieron suyo propio el pecado de su pueblo, y de esta manera intercedieron delante del Señor.

Por identificarnos con Cristo en el hacer Su obra

Lo vemos claremente en el precioso ejemplo de apóstol Pablo, quien nos muestra lo que significa el identificarnos con Cristo y ser participantes en sus padecimientos. Esto conlleva una aflicción y un santo sufrimiento, que produce fruto.

"Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia" Colocenses 1:24

 

 

En el ejemplo supremo de nuestro Señor Jesucristo vemos que por el gozo puesto de

lante de el sufrio la cruz, menospreciando el oprobio. Ese gozo puesto delante se refiere evidentemente al fruto de la obra de la cruz, que no es otra cosa que La Iglesia, un pueblo creado para la alabanza de Su Gloria. Hebreos 12:1-2

El profeta Isaías tambien habla de esto al decir:

 

"vera el fruto de la aflicción de su alma, y quedara satisfecho" Isaías 53:11ª

Pablo queria tambien participar en Sus padecimientos. Filipenses 3:7-11

Tenemos que saber que el identificarnos con Cristo y hacer Su obra conlleva sufrimiento.

Hacer la obra de Dios es implica un compromiso muy serio, y a veces no nos damos cuenta.

Lo visible de un ministerio, no debe ser otra cosa que el producto de una vida quebrantada y dispuesta a padecer por causa de la obra de Dios. A veces la obra del Señor se hace con mucho esfuerzo y sufrimiento.

"Los que sembraron con lagrimas, con regocijo segaran.

Ira andando y llorando el que lleva la preciosa semilla,

mas volvera con regocijo trayendo sus gavillas." Salmos 126:5-6

Policarpo, quien fue uno de los padres de la iglesia dijo una frase muy conocida:

"La sangre de los martires es la semilla para las iglesias"

Otras referencias: S.Juan 12:24; 2 Corintios 11:23; Filipenses 1:29-30

Última actualización el Lunes 12 de Diciembre de 2011 08:11